FIESTA DE LA RESURRECCIÓN
La celebración de la fiesta de la Resurrección este fin de semana ha sido una experiencia profundamente significativa para toda nuestra comunidad educativa. 250 alumnos han participado en esta convivencia, en la que hemos tenido la oportunidad de vivir de forma intensa y compartida el corazón de nuestra fe: la Resurrección de Jesús, fuente de vida nueva y esperanza.
Uno de los momentos más especiales del fin de semana fue la participación en el concierto de la Resurrección en la plaza de Cibeles, en Madrid. Allí, junto a miles de jóvenes, pudimos celebrar la alegría de la Pascua en un ambiente festivo, lleno de música, vida y sentido de comunidad. Fue una experiencia muy potente para nuestros alumnos, que pudieron sentirse parte de una Iglesia joven, viva y en salida.
Pero el fin de semana no se ha quedado solo en lo exterior. También hemos cuidado mucho los espacios de interioridad y encuentro personal. Hemos vivido momentos de adoración, donde el silencio, la oración y la presencia han permitido a muchos alumnos conectar de una manera más profunda con Jesús.
Las catequesis han sido otro pilar fundamental de la convivencia. A través de ellas, hemos podido profundizar en el sentido de la Resurrección, ayudando a los alumnos a comprender que no es solo un hecho del pasado, sino una realidad que transforma nuestra vida hoy: nos invita a levantarnos, a confiar, a mirar con esperanza y a vivir desde el amor.
Además, hemos compartido muchos momentos de convivencia: juegos, tiempos informales, conversaciones, risas… Espacios sencillos pero muy valiosos, donde los alumnos han podido conocerse más, crear vínculos y sentirse parte de algo más grande.
Todo ello ha generado un clima de alegría, cercanía y autenticidad que ha hecho de este fin de semana una experiencia transformadora. Muchos alumnos vuelven con el corazón lleno, con nuevas preguntas, con vivencias que seguro dejarán huella en su camino personal y espiritual.
Como colegio, seguimos apostando por este tipo de experiencias que ayudan a nuestros alumnos a crecer en todas sus dimensiones. Creemos en una educación que no solo enseña contenidos, sino que acompaña procesos, cuida la interioridad y ofrece espacios de encuentro con uno mismo, con los demás y con Dios.
Agradecemos de corazón a todos los profesores, monitores y personas que han hecho posible esta convivencia. Gracias por vuestro tiempo, vuestra entrega y vuestra capacidad de acompañar.
Seguimos caminando juntos, como comunidad, con la alegría de la Pascua y con la certeza de que la vida siempre tiene la última palabra.

